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Guatemala, Jueves 2 de Julio 2009 Imprimir artículo
 
     
   
    
     
   
     
 
Cuadrito Gris Puertas abiertas 20-07-2008
 
  Festín literario Filgua 2008  
   
  Pequeña historia de viajes, amores e italianos, del guatemalteco Dante Liano, y el diablo sabe mi nombre, de la salvadoreña jacinta escudos, figuran entre los más de 40 títulos que serán presentados en la quinta feria internacional del libro en Guatemala. Ambos conversan acerca del contenido de sus obras.  
     
  Eddy Roma, Siglo 21 | eroma@sigloxxi.com  
     
 
La Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) ofrece la posibilidad, cada dos años, de acercarse a títulos que no suelen encontrarse en las librerías citadinas. ¿Por qué? Ocurre que fuera de las novelas de la nicaragüense Gioconda Belli y el salvadoreño Horacio Castellanos Moya, por citar un par de nombres, se desconoce casi por entero la más reciente producción literaria generada en el Istmo centroamericano. Menos aún cuáles son las letras que hoy se publican en Lima, Montevideo, Santo Domingo y otras ciudades del continente e islas aledañas.
La carta que presenta la quinta edición de Filgua, que se celebrará del 25 de julio al 3 de agosto, en el Parque de la Industria, ofrece una lección inaugural a cargo del ensayista mexicano Carlos Monsiváis, un encuentro de escritores centroamericanos, la visita de pesos completos regionales como Sergio Ramírez y Eraclio Zepeda, una amplia gama de actividades dirigidas a generar el interés por la lectura entre los niños, y la asistencia de Argentina como nación invitada. Todo acontecerá en un pabellón y seis salones que llevan el nombre de escritores guatemaltecos: Miguel Ángel Asturias, Luis Cardoza y Aragón, Margarita Carrera, Augusto Monterroso, Ana María Rodas y Luz Méndez de la Vega. La obra de creación literaria (novela, cuento y poesía) es la principal apuesta de las editoriales participantes. Sin embargo, también hay espacio para el ensayo, la arqueología, y los libros motivacionales.
Filgua es un festín literario (lea Acuda a la feria). Deléitese con esta entrada: entrevistas a dos de los escritores centroamericanos invitados, y un panorama acerca de la literatura infantil en el país.

www.filgua.com

Jacinta Escudos
EL SALVADOR
Entre la novela A-B Sudario y los cuentos de El Diablo sabe mi nombre median cinco años de distancia. ¿A qué se debió ese silencio editorial?
Estoy profundamente decepcionada del mundo editorial y de los rumbos que está tomando. De hecho ya había decidido no volver a publicar, pero la propuesta de Uruk Editores me pareció interesante, sobre todo en cuanto a una mejor distribución del libro a nivel regional.

Escribe que 8 ó 9 cuentos, de los 14 incluidos en el libro, se basan en sueños que tuvo. ¿Cómo se dio cuenta de que podía sacarles provecho literario?
Cuando fueron escritos yo llevaba un diario de sueños. Y cuando tenía un sueño me sentaba a escribirlo, pero algunos los anoté con algo más que sólo la narración de mi recuerdo del sueño y desde un inicio parecían cuentos. Luego, sólo agregué trabajo y pulido.

¿Hubo algún sueño, en particular, que la inquietara por su contenido?
No, porque veo mis sueños con el asombro del que descubre una historia nueva.

Dos de estos cuentos, El espacio de las cosas y El placer, se difundieron cual discos sencillos en Internet. ¿La red superará el alcance del papel impreso?
No sé. Es difícil decirlo. Pero a mí me cuesta imaginar un mundo sin libros.

Entre sus libros anteriores, ¿hay alguno en el que ya no se reconozca?
Me reconozco en todos.

¿Cómo mantenerse al margen del mundo del espectáculo en que se ha transformado el libro?
Durante estos cinco años estuve “a salvo” no publicando. Pero ahora soy más selectiva en las actividades en las que participo como escritora. Creo que es más importante mantenerme en la sombra y que mis libros hablen por sí solos.

En la actualidad se depende de las ferias internacionales del libro para enterarse de la reciente producción editorial a nivel centroamericano. ¿Cuál es su propuesta para que la promoción y difusión de la literatura del Istmo sea constante, permitiendo enterarnos de su existencia?
Creo que las editoriales centroamericanas tienen que dejar de pensar en pequeño y pensar más a nivel regional. También a nivel de gobiernos deberían implementarse medidas especiales para que el libro en Centroamérica circule, libre de aranceles y de trabas aduaneras, para evitar que esos costos aumenten el valor de venta del libro.

¿Cuál es el tema que Jacinta quisiera abordar, y no puede o no se atreve a hacerlo?
Realmente no pienso en temas (que es algo muy abstracto), sino en historias concretas. Pero todavía tengo mucho que escribir.

Jacinta Escudos (San Salvador, 1961). Escritora salvadoreña. A sus cinco libros inéditos de poesía se suman aportes narrativos como Contra-corriente (relatos, 1993), Cuentos sucios (1997), El desencanto (novela, 2001) y A-B-Sudario (novela, 2003). Su nuevo libro de cuentos, El Diablo sabe mi nombre (Urduk Editores, Costa Rica, 2008), será presentado el 28 de julio, a las 4 p.m., en el salón Ana María Rodas.


Dante Liano
GUATEMALA
Comentó que Pequeña historia de viajes, amores e italianos tuvo, en un comienzo, 600 páginas. Esa cantidad, en consideración al lector, se redujo a 222. ¿Cuáles son los retos de la condensación en la novela?
Lo que pasa es que una novela, apenas terminada, contiene una gran cantidad de errores, disparates, y, lo que es peor, páginas mal escritas. El escritor, entonces, deja reposar el texto por un tiempo, y cuando ha adquirido la distancia suficiente, lo corrige. Una vez hecha la primera corrección, de nuevo hace descansar el texto, hasta que llega el momento de la segunda corrección, y así sucesivamente. Hay escritores cuyo proceso de corrección es por añadidura: reescriben capítulos enteros, párrafos, frases. Otros, como yo, trabajan descartando lo que consideran inútil o simplemente malo.

El inmigrante que abandona Italia en el siglo XIX y se dirige a Centroamérica, ¿tenía una imagen preestablecida de la región, o la creaba en su mente?
Mitad y mitad. Desde que Colón tocó suelo americano se creó la leyenda de América como paraíso en Tierra. En el imaginario europeo, a finales del siglo XIX, América era la salvación y la riqueza. Al mismo tiempo, la apertura de las fronteras que hicieron prácticamente todos los estados latinoamericanos en esa época, creó expectativas en los pobres de Europa.

Ya en Centroamérica, ¿el italiano era como un Dante o un Petrarca, o como un Boccaccio y un Casanova?
Ni lo uno ni lo otro. Eran grandes trabajadores, que venían de toda Italia. Al contrario de la imagen estereotipada del italiano que se ha fabricado para uso y consumo de los mass media, eran personas que traían una tradición de duro trabajo en el campo y en las industrias, con una mentalidad de ahorro y sacrificio. Eso les permitió fundar pequeñas empresas con las cuales muchos acumularon una fortuna. Helados, textiles, bicicletas, construcción. Muy lejos del cliché de mandolina, espaguetis y pizza que uno ve en la TV.

Habló de que se divirtió mucho escribiendo la novela. ¿Hubo un pasaje en especial que le causara bastante hilaridad?
Bueno, hilaridad no tanto. Diversión sí, porque era como recordar una vida que no viví nunca, en la que la gente vivía en modo natural, sin complicarse demasiado las cosas. Y era divertido ver a los personajes enredarse y desenredarse, emborracharse, hacer carreras que no habían imaginado, triunfar y fracasar, desplazarse, comer, amar, beber, reír. Y muchas veces algunos personajes me sorprendieron con sus refle-xiones.

En El misterio de San Andrés exploró su raíz indígena. En Pequeña historia... indaga en la italiana. Según usted, ¿cuál es la síntesis?
La síntesis soy yo. Una persona cuya cultura es múltiple: indígena, española, italiana... En ese sentido, soy muy guatemalteco. Incluyo dentro de mis coordenadas culturales una gran cantidad de elementos, que no son necesariamente étnicos. Por ejemplo, toda la cultura cinematográfica y televisiva que poseemos no pertenece a etnia alguna, existe aquí como en España o Italia o Francia. Tarzán, Batman, los Simpson, la familia Addams... Nadie puede hablar hoy de una cultura “en pureza”. Todos somos una frontera, en donde se cruzan cantidades inimaginables de elementos.

¿Cómo influye una estancia prolongada en Europa sobre la escritura de un centroamericano?
Le puedo responder por mí, pues sería vanidad inaceptable que me arrogase la representación centroamericana. De mí le puedo decir que la mayor influencia está en la conciencia de ser uno entre miles. Hay un forzoso baño de humildad cuando uno está en el extranjero y no lo conocen ni en la cuadra donde vive. Cuando uno entra en una librería y queda abrumado por la cantidad de producción cotidiana que hay. No hay modo de sentirse especial porque se escribe. Quizá lo único especial es el país de donde uno viene, que lo distingue de los demás.

Dante Liano (Chimaltenango, 1948). Escritor guatemal-teco. Docente universitario en Milán, Italia. Su obra comprende las novelas El lugar de su quietud (1990), El hombre de Monserrat (1994), El misterio de San Andrés (1998) y El hijo de casa (2005). Pequeña historia de viajes, amores e italianos, (Roca Editorial 2008) es su novela más reciente y se presentará el 30 de julio, a las 5 p.m., en el salón Luis Cardoza y Aragón.


PEQUEÑOS LECTORES
La quinta edición de Filgua dedicará los días miércoles 30 y jueves 31 de julio a la promoción de la lectura entre los niños y jóvenes que acudan a cualquiera de sus recintos. Personajes como Alexis Cuentacuentos emplearán la narración oral para conquistar audiencias. Habrá presentación de libros, talleres y expertos locales e internacionales que disertarán acerca de temas como Presencia de la literatura latinoamericana, Promoción de la lectura en escuelas públicas y Las palabras de la literatura infantil.
Frieda Morales Barco, doctora especialista en literatura infantil por la Universidad de Sao Paulo, Brasil, traza un panorama de la literatura infantil en Guatemala.

¿Existe una producción constante de literatura dirigida a niños y jóvenes en Guatemala?
No. En Guatemala se produce un libro de literatura infantil y juvenil por año.

¿Cuáles podrían ser los títulos más relevantes de esa producción?
Los cuentos de Cuyito y El Hombre que lo tenía todo todo todo, de Miguel Ángel Asturias. El Monstruo de la Calle de Co-lores, Mario Payeras. La Colección Colorín Colorado de Editorial Piedra Santa, que incluye 11 títulos de leyendas de Guatemala adaptadas por escritores como Francisco Morales Santos, Luis Alfredo Arango, Marcela Valdeavellano, Héctor Felipe Cruz Corzo, y bellísimamente ilustradas por maestros como Roberto González Goyri, Roberto Piedrasanta, Marcela Valdeavellano y Manuel Corleto. Tradición Oral Guatemalteca, de Francisco Morales Santos, y Triala la, de Gloria Hernández

¿A partir de qué momento el relato infantil deja de ser el cuento de hadas para tratar de temas más contemporáneos, sin desdeñar la inteligencia de los niños?
Esta línea la cruza el escritor al proponer nuevos temas o nuevas aventuras a sus lectores. Los cuentos de hadas son ne-cesarios para una etapa inicial, pero eso no significa que sea el género por excelencia que se escribe para la infancia. Es uno de los tantos géneros.

¿Cuál es su parecer acerca de los cuentacuentos?
El quehacer del cuentacuentos es esencial para el desarrollo del gusto por la lectura y los libros de literatura infanto-juvenil y de toda literatura. Es lo más cercano que te-nemos, hoy en día, a lo que en algún tiempo fueron los juglares y bardos en la edad media. Escuchar cuentos, además, amplía la curiosidad por lo que está escrito.

El mundo de hoy ofrece muchos distractores a los niños y jóvenes. Celulares, chat, reguetón, videojuegos. ¿Cómo llevarlos a la lectura, ante ese panorama?
En teoría debería ser fácil. Porque la lectura es el camino que nos lleva a acercarnos a esos bienes culturales que menciona. Si no sabemos leer y escribir no podemos acceder a la compu y chatear, y navegar. Lo mismo sucede con el uso de celulares y los videojuegos. El ejercicio de la lectura nos lleva a desarrollar procesos mentales más amplios que nos permiten interactuar con lo que se menciona. Y siempre, en determinados momentos de nuestras vidas, separamos un tiempo para leer. Basta que alguien nos invite a hacerlo.


ACUDA A LA FERIA
Viernes 25 de julio
Conferencia inaugural por Carlos Monsiváis, ensayista mexicano. Salón Miguel Ángel Asturias. 6:30 p.m.

Sábado 26
Presentación del libro La vida rota, de José María López Valdizón (Ministerio de Cultura y Deportes, Guatemala). Salón Ana María Rodas. 2 p.m.

Domingo 27
Presentación del libro Intersecciones y transgresiones. Propuestas para una historiografìa literaria en Centroamérica, de F&G Editores. Salón Augusto Monterroso. 3:30 p.m.

Lunes 28
Presentación de Juego perfecto, libro del nicaragüense Sergio Ramírez (Piedra Santa). Salón Augusto Monterroso, de 6:30 p.m. a 7:30 p.m.

Martes 29
Conferencia El libro como una oportunidad para el desarrollo integral, por Horacio Gónzalez (Embajada de Argentina). Salón Ana María Rodas, de 5 p.m. a 6 p.m.

Miércoles 30
Presentación del libro Tambores olvidados, de Sergio Ramírez (Alfaguara). Salón Augusto Monterroso, 7 p.m.

Jueves 31
Conferencia Literatura contemporánea argentina, por Liliana Heker y Graciela Repún (Argentina). Salón Margarita Carrera, 6 p.m.

Viernes 1 de agosto
Presentación de Las grandes lluvias, del narrador mexicano Eraclio Zepeda (Fondo de Cultura Económica). Salón Luz Méndez de la Vega, 6 p.m.

Sábado 2
Presentación de Seis minutos de desa-sosiego, del escritor guatemalteco Eduardo Halfon (Librería Sophos). Salón Augusto Monterroso, 11 a.m.
Presentación del libro Popol Wuj, versión poética al español, del escritor guatemalteco Sam Colop (Cholsamaj). Salón Luz Méndez de la Vega, 5 p.m.

Domingo 3
Homenaje póstumo al dramaturgo guatemalteco Manuel Corleto. Lectura de sus textos. Salón Margarita Carrera, de 3 p.m. a 4 p.m.
 
     
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